De los billones de habitantes que existen en el mundo los mayores de 20 años trabajan en una oficina. Algunos son felices, su escritorio es muy cómodo para pasar sus días, otros, que al principio se quejaban, ahora están acostumbrados al espacio de mundo gobernado, un cuadrado de X metros por X metros, han olvidado los martirios de una oficina:
La vista no es nada agradable, a menos que te guste la silueta sin curvas de las computadoras, además siempre es la misma, paredes blancas, algunas sillas usadas, escritorios del mismo color, uno que otro cuadro que nunca son vistos con atención, el fax, el teléfono y hojas muchas hojas con valiosa información.
El día transcurre entre el teclado de la computadora, millones de ring ring ring, el ruido de la impresora y el tono de fax. ¿Cómo una mente cuerda no se puede desquiciar ante los mismos sonidos durante ocho horas diarias por trescientos sesenta días al año?
Afuera, que oficinista no añora el afuera, a veces hace frío pero uno quiere mojarse con la lluvia y usar los zapatos nuevos que no se envejecen por falta de uso, lo peor es cuando hace calor, el sol se siente a través de los vidrios pero como una tormentosa luz artificial.
Lo mismo, es así como debería llamarse el trabajo de los presos de escritorio, porque todos los días, a toda hora hacen los mismo, lo mismo que ayer, lo mismo que hace una año, lo mismo que cuando empezaron.
Etiquetar es una forma de marcar las funciones de los empleados y de glorificar a los amantes de escritorio, “gerente” “secretaría” “jefe”, los gerentes usan corbata, los fejes inmensos portafolios, las secretarias lentes. Algunos añoran una única etiqueta “libre”.
¿Cómo los oficinistas no mueren de un ataque al corazón? A nadie le gusta estar en su oficina, a nadie. El reloj se convierte en el tortuoso verdugo y al mismo tiempo en el salvador, varias veces al día regresamos a ver al verdugo esperando marque la hora de salida, cuando falta apenas una hora para huir el corazón se acelera y los segundos se convierten en minutos, “falta una hora” “sólo una hora”, durante esa hora el corazón no encuentra un equilibrio, el corazón se intranquiliza, se sale ligeramente del pecho y poco a poco va perdiendo la razón.
Es extraño que no caminemos como cucarachas, encorvados y casi encuclillas porque es la posición en que nuestro cuerpo pasa más de ocho horas al día, en la noche en vez de salir corriendo a recibir un poco de aire nos cuesta dejar nuestras sillas, lentamente guardamos los objetos en los maletines, salimos del edificio lleno de cajas bien decoradas y lo primero que buscamos es un lugar donde volver a sentarnos, es extraño que el cuerpo no proteste.
En conclusión la mayoría de los habitantes de este mundo están locos, lesjusta vivir martirisados...
lunes, 6 de agosto de 2007
La vida del ahorcado

La monotonía es rigurosa en los seres humanos, las calles están rodeadas de lo de siempre y de los de siempre, poco cambia y todo cansa. La vida del ahorcado son columnas que hablan sobre el lado amargo, oscuro y típico de la vida, donde el positivismo es una palabra que no se usa pero de alguna manera se busca despertar.
Tal vez este blog es un recurso desesperado para escapar de la línea del tiempo que a veces atormenta, tal vez es una queja sobre lo odiable y al mismo tiempo inevitable. De seguro es un grito sobre lo que no me gusta y de lo que a veces no puedo escapar.
Es la única solución que encontre para escapar de la horca.
Tal vez este blog es un recurso desesperado para escapar de la línea del tiempo que a veces atormenta, tal vez es una queja sobre lo odiable y al mismo tiempo inevitable. De seguro es un grito sobre lo que no me gusta y de lo que a veces no puedo escapar.
Es la única solución que encontre para escapar de la horca.
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